Querido psiquiatra
Surrealismo laboral en estado puro basado en hechos reales
jueves, 5 de junio de 2014
viernes, 21 de enero de 2011
No es cotilleo
Querido psiquiatra, hasta hace un rato siempre he pensado que mi compañero de trabajo era un cotilla empedernido porque siempre está mirando mi pantalla a ver qué hago o con quién hablo. Lo hace descaradamente, no mira de reojo ni nada por el estilo, muchas veces le pillo girándose o estirando el cuello cual tortuga descaradamente para poder ver mi pantalla con mayor claridad.
Las primeras veces me decía que no me estaba mirando, luego que él no era era cotilla que sólo era alguien que se informaba, ya que "los cotillas son los que luego se lo cuentan a los demás, si te lo quedas para tí sólo te estás informando". Al principio no me acababa de creer sus excusas, así que empecé a tomar algunas medidas de seguridad. Giré ligeramente la pantalla y la iba moviendo un poco en función de su posición para que le fuera más complicado porder verla y saciar sus ansias de cotilleo.
Hoy he descubierto que estaba totalmente equivocado con él. En otro acto más de cotilleo descarado girando cabeza y cuello, incluso moviendo ligeramente el cuerpo (tenía que superar mis medidas de seguridad ya que ahora el monitor es menos accesible), para lo que yo pensaba que era cotillear mi pantalla decidí zanjar el asunto y dejarle claro que me molesta sobremanera que cotillee mi pantalla y que deje de hacerlo porque ya estoy harto, y así se lo dije.
Su respuesta fué totalmente clara y despejó todas mis dudas hacia él, qué mal pensado que soy... En realidad lo que había estado pasando todo este tiempo es que mi pantalla está muy cerca de él y sin querer pues ve todo lo que hago y a quién escribo, pero todo sin ningún ánimo de cotilleo ni nada parecido.
Así que caso resuelto: la culpa es de mi pantalla, no de que él estire el cuello, gire el cuerpo y se quede mirando fijamente para poder mirar mejor lo que estoy haciendo.
Las primeras veces me decía que no me estaba mirando, luego que él no era era cotilla que sólo era alguien que se informaba, ya que "los cotillas son los que luego se lo cuentan a los demás, si te lo quedas para tí sólo te estás informando". Al principio no me acababa de creer sus excusas, así que empecé a tomar algunas medidas de seguridad. Giré ligeramente la pantalla y la iba moviendo un poco en función de su posición para que le fuera más complicado porder verla y saciar sus ansias de cotilleo.
Hoy he descubierto que estaba totalmente equivocado con él. En otro acto más de cotilleo descarado girando cabeza y cuello, incluso moviendo ligeramente el cuerpo (tenía que superar mis medidas de seguridad ya que ahora el monitor es menos accesible), para lo que yo pensaba que era cotillear mi pantalla decidí zanjar el asunto y dejarle claro que me molesta sobremanera que cotillee mi pantalla y que deje de hacerlo porque ya estoy harto, y así se lo dije.
Su respuesta fué totalmente clara y despejó todas mis dudas hacia él, qué mal pensado que soy... En realidad lo que había estado pasando todo este tiempo es que mi pantalla está muy cerca de él y sin querer pues ve todo lo que hago y a quién escribo, pero todo sin ningún ánimo de cotilleo ni nada parecido.
Así que caso resuelto: la culpa es de mi pantalla, no de que él estire el cuello, gire el cuerpo y se quede mirando fijamente para poder mirar mejor lo que estoy haciendo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)